La irrupción de las comunidades LGBTIQ+ en el espacio público: los desafíos desde la institucionalidad

Columna de opinión por Francisca Bello, diputada por el distrito 6.

El 11 de marzo de este año marcó un antes y un después en la historia político y social de Chile. La asunción del presidente Gabriel Boric también traía consigo un gabinete paritario y diverso, marcado fuertemente por el feminismo y las diversidades y disidencias sexuales, irrumpiendo con fuerza los espacios conservadores de antaño a los que nos tenían acostumbrades.

Pero también marcó la irrupción de fuerzas que hasta este año, no existían en un lugar como el Congreso, como es la Bancada Disidente, de la que soy parte y que la conforman cuatro diputadas abiertamente de las comunidades LGBTIQ+, con la clara y manifiesta intención de la defensa de nuestros derechos.

Esta irrupción, lamentablemente, está marcada también por la llegada de la ultraderecha con el Partido Republicano, quienes traen consigo a diputados como Cristóbal Urruticoechea, quien solicitaba que personas pertenecientes a disidencias sexuales -especialmente el Movilh, indicaba- no pudieran entrar al Congreso, para no promover la homosexualidad y la pedofilia.

Estos dichos nos plantean desafíos claros en la forma de conducir hacia un Chile inclusivo, donde han demostrado ser obstáculos para legislar en pos de la diversidad. Nos demuestra de una manera clara que hay un sector de la sociedad -más amplio del que parecía- que no avanza ni pretende avanzar y se atrinchera en su agenda antiderechos.

Eso no significa que hemos bajado los brazos, al contrario, nos da más fuerzas y ganas para dar una pelea que a ratos parece muy dura e imposible de ganar, pero que damos sin descanso.

Y es que algo hemos avanzado. Desde la tramitación y aprobación de la #LeyJoséMatías en Cámara, que busca reforzar la normativa sobre convivencia escolar y, a través del reglamento interno, considerar el respeto de la identidad sexual y de género, y sancionar toda forma de discriminación por identidad u origen. Ley que nace a raíz del lamentable suicidio de José Matías, joven trans que sufrió bullying por su identidad y expresión de género en su Escuela.

También futuros proyectos que pronto anunciaremos y que queremos discutir, como son la reforma a la Ley Antidiscriminación o el cupo laboral trans. Banderas de lucha de años de grupos muy diversos y activistas de las comunidades.

La ganada de terreno del conservadurismo, el terror y las políticas anti-LGBTIQ+ y anti-mujeres que hemos visto en el mundo -como lo ocurrido en Estados Unidos y el aborto o el tiroteo en un bar disidente en Oslo- nos recuerdan las palabras de Simone de Beauvoir: “No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”.

Me permito agregar a la cita que los derechos de las diversidades también serán cuestionadas. Nada de lo ganado hasta ahora está dado en bandeja ni estará grabado en piedra. La crisis económica y social en el mundo nos deja como comunidades en situación de incertidumbre y desventaja, pero el miedo no nos paralizará nunca más. Ganarle terreno al odio es el camino que hemos elegido desde todos los frentes de los que somos parte, incluida la Cámara.

Espero que al término de nuestro paso por el Congreso, hayamos aportado a que Chile sea un país más inclusivo, más respetuoso y sin espacio para el miedo y el odio.